
"Mi cama, que hoy es un sillón, frente a un televisor aburrido..."
Retiro mis ropas de mi cuerpo y una corriente fría llega de algún lugar que no identifiqué como disponible para permitir algo así, así que tiemblo un momento y decido buscar algún atuendo digno para dormir. Lo coloco en mi cuerpo y reviso mi cama (que hoy es la unión de dos sillones: la flojera me impidió colocar sábanas limpias en mi cama) la noto un tanto cómoda a mi parecer y tiendo mi cuerpo en ella. Había cerrado los ojos cuando me coloqué sobre mi espacio de dormir, así que los abro y veo el blanco techo de mi casa. Enciendo el televisor y bajo el volumen, ya que no es hora adecuada para tener un volumen alto, además de que todos duermen y sería un crimen interrumpir su viaje con Morfeo hacía su más profundo interior, a su lugar ideal, a su tiempo ideal; o por el contrario, a sus más profundos temores, a sus traumas, a sus profundas cavernas subconscientes. Y pienso de lo mismo, cerrar los ojos y apaciguarme, introducirme en el bosque de mis pensamientos y retenerlos un buen rato, analizarlos y descifrarlos. Viajan imágenes a mi mente, distintos parajes se estacionan en mi campo visual y noto formas conocidas: calles de la ciudad. Según avanzo en mi transporte, la expresión en mi rostro va cambiando, puesto que cada lugar me evoca diferente sentimiento. La calle que conducía a mi escuela, recuerdo a mis amigos de ahí, benditos sean; y ahí está la calle que me conduce a su lugar, al de ella…
Y el viaje se detiene, interrumpido por palabras de ridiculización. Mi mano pasa por mi cabellera, y un suspiro vital se escapa por entre mis labios. Una melodía conocida se aproxima, muevo manos y pies, incluso la cabeza, y comienzo a escuchar una tras otra, esa que me pone como loco al momento de interpretarla, esa que me impide pensar, otra más que me hace reír, una más que evoca buenos tiempos, otra que menciona un futuro feliz, lleno de sonrisas por todas partes…
Y la incertidumbre del futuro me toma por sorpresa. Hay planes, no muy bien forjados, pero que seguro servirán y se repararán sobre la marcha. Pero, ¿qué pasará? La duda sobrevuela mis pensamientos y comienzo a ver posibilidades, posibilidades basadas en mis deseos, más que nada. Pero no me reduzco a mañana, ni a la siguiente semana, comienzo a crear mi futuro en mi cabeza. Pero luego pienso la frase clásica “Vive el presente, porque es lo único que tienes seguro”. Y es cierto, pero confío más en la frase Jedi (George Lucas, que me perdone, pero es buena): “Ve a futuro, pero no a expensas del momento”. Lo razono, y comienzo deshacer y cambiar muchas cosas de mi futuro imaginario.
Pero se desvanece y veo cosas que no pude haber visto, me imagino como era antes de mí, y después veo mis primeros años, pero después veo el vacío, el vacío antes de todo.
Pienso de mí razonar, analizo mi manera de actuar, en momentos me doy asco, pero después me disculpo.
Pienso en la gente que me rodea, en la gente que quiero, la gente que me desprecia, la gente que podría hacerme daño, y parece que el sueño se me vera interrumpido, mis lecturas nocturnas fueron algo fuertes. Protégeme Ser Supremo, protégeme de ser llevado a las entrañas de la oscuridad, ayúdame a crecer, a evitar que pequeños errores sean mi ruina, haz que aprenda de ellos.
Pienso en ti, en la razón de que mis noches sean largas, y mis ojos sufran la incapacidad de cerrarse. Pero después recuerdo buenos tiempos, y sonrío a mi techo.
¿Y la televisión? Programas de media noche, terrible… Suspiro, tomo una posición cómoda y cierro mis ojos, iniciando mi paseo con Morfeo, iniciando mí excavación hacía lo más profundo de las entrañas de mi madeja de pensamientos, sonrisas, miedos, traumas… de lo que me hace ser yo.
(No tiene sentido, es demasiado quejumbroso, pero debía llenar espacio)