La Na(ti)vidad
Hola Mundo!
Es lo único que me llega al pensar en las palabras que se hubieran dicho si pudiera hablar desde su nacimiento.
Y es justamente lo que estamos celebrando, un Nacimiento. No el que venga Satan Santa ni el niñito dios a darnos regalos. Pero ¿Cuál niñito dios? ¿Se refieren a Jesús? Porque él NO es un niñito, ya creció como debía, ya llegó a ser adulto, ya murió, incluso resucitó (perdón si el lector es judío, musulmán, o pertenece a otra religión que no es el cristianismo). Es el único líder religioso del que no hay huesos enterrados (y si me vienen con lo de James Cameron les desarrollo todo el problema).
Desde niños nos educan con esa forma tan occidental, sobre un tal santo gordo y de rojo que viene a traernos regalos. Un pequeño plagio de Coca-Cola de San Nicolás, un señor que le dió su dinero a los pobres.
O de un tal niño que viene y milagrosamente recibimos sus obsequios (Ut supra).
Se ha tergiversado mucho la navidad. ¡Incluso la celebramos paganamente! En realidad la deberíamos celebrar por septiembre o abril (varía según qué historiador) pero se eligió celebrarla el 25 de diciembre para que a los paganos antiguos se les hiciera parecida a la fiesta dedicada a Helios.
En otros años me he expresado de éste tema en mi blog personal (y no, no es simplemente publicidad) en el 2007 y en el 2008.
De todas formas, y festejen como festejen (aunque ya les dí una idea de cómo se debe hacer), feliz navidad.
