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Artículos etiquetados y‘Desesperacion’

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8 septiembre 2011 4 comentarios

Los poemas son pequeñas partes del alma del poeta, una luz dentro de las sombras. Y si esa luz desaparece ¿qué le queda más que el recuerdo de lo que una vez fue?

Hay finales perfectos, obras asombrosas, historias memoriables. Pero no serían nada sin un público que las sintiera. Sería lo mismo si estuvieran encerradas bajo llave a si nunca se hubieran escrito. El poema es expresión, evocación de los sentimientos. Muestra del afecto que el autor le tiene al lenguaje. Y sin este apoyo, ¿Que le queda sino perderse en sí mismo y olvidar sus obras?

Letras, palabras, oraciones. Hijas mías, ¡Únanse! ¡Llenen de pasión esta hoja que tanto temor me causa! ¡Alaben a Dios! Canten. Sientan. Perdonen. Griten lo que no puedo. Regocíjense con estructuras perfectas. Tomen la palabra exacta, necesaria, y colóquenla en el lugar preciso. Pero por Dios mismo, no vuevan a cometer este crímen. ¡No hullan! ¡Vuelvan conmigo! ¡Regresen al hogar! ¡A la pluma resbaladiza! ¡A la boca de donde salieron en soplo divino!

Miseria. Todo he perdido. Jamás será escuchado o leído. Poema de las mil voces ¡Escúchame! ¡Estás muerto!. Nunca naciste. No tuviste nombre, ni principio, ni fin. Moriste siendo gestado, imperfecto, interminado. Y si logras algún día regresar, estaré esperándote. Brazos abiertos. Cabeza en alto. Escucha mi último clamor, mi último ruego. Vuelve. Vuelve. Vuelve.

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La Esperanza…

1 agosto 2011 5 comentarios

Muchas veces no me queda más que pensar en un mañana, por que mi hoy esta hecho trizas… tanto que no puedo contar los fragmentos. Me miro en un espejo, pero la persona que veo delante no soy yo, ¿O si?.

Me quedo meditando un momento, y me dio cuenta de que otra vez empeze a confundir mi realidad con mis sueños. ¿Es que mi sueños son tan fuertes que se sienten tan reales?… o tal vez mi realidad es demasiada mala para aceptarla…

Carta a un loco

1 agosto 2011 5 comentarios

¿Por qué habría de importarte tanto? ¿No has aprendido? Absolutamente nada en este mundo está seguro. Y lo sabías entonces, lo sabes aún más ahora, y lo sabrás siempre. Está bien, está permitido y es importante que imagines cómo serían las cosas, que valores tus posibilidades, que sueñes con eso. Pero perdiste el tiempo. Concuerdo contigo, es difícil arriesgarse de esa forma, y más siendo como eres de inseguro, más sabiendo que el temor de perder estará siempre presente en todas tus acciones, hasta en las más sencillas.

¿Por qué habría de importarte tanto? Prácticamente, no perdiste algo. No era tuyo, no lo tenías, no podías decir que tu mano lo portaba en su palma, no podías afirmar que estaría ahí para ti cuando lo necesitases. Y aquí estás de nuevo, jugando al escritor dolido, al bohemio solitario, al músico incomprendido, al hombre destrozado.

Entiendo. Veo lo que te pasa. Tu memoria es muy frágil, no porque no pueda llevar toda esa carga que tiene y que aun así puedas agregar algo más, si no que es traicionera. Se quiebra con el simple pensamiento, con visualizar una imagen similar a otra que lleva guardada en su saco lleno de charlas, burlas, errores, estupideces. Actúa como si le hubieras pedido que reconociera la situación, como si su sistema de reconocimiento tuviera patrones grabados.

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Laura

7 enero 2011 2 comentarios

9.8m/s2, la velocidad que va tomando un cuerpo en caída libre. Te tenía en un pedestal, en lo más alto de mi vida, pero ahora vas cayendo y nada te detiene.

Esta historia fue efímera, no duró lo que creía. Mi vida entera.

Conocí a Laura el día de mi graduación. Pasamos toda la universidad sin hablarnos, íbamos a diferentes clases. Probablemente la habría visto un centenar de veces, pero nunca habíamos hablado. Hasta ese día. La vi sentada en un rincón, platicando con sus amigas, tomé la fuerza necesaria para invitarla a bailar, y no fue hasta que se puso de pié que me di cuenta de toda la valentía que se necesitaba para hacer eso.

Llevaba un vestido sencillo, comprado para la ocasión. No llevaba tacones, como suelen llevar las otras mujeres, en cambio usaba unas sandalias que parecían hechas a mano, y en el pelo tenía una diadema blanca, como su piel, que le recorría el cabello hacia atrás, dejando ver sus ojos negros, en combinación con sus cabellos, que después de acostumbrarme a ellos, los describo como los hilos de seda más finos de hayan existido.

Sé bailar poco, pero creo fue por la ocasión que mis pasos fluyeron como si yo fuese una marioneta controlada con hilos invisibles, dirigiendo a Laura, que acababa de decirme su nombre en un parón musical.

Después de un largo rato de bailar, y un poco cansado de los pies, salimos al jardín a tomar aire. Nos sentamos en una banca y me contó que había sido uno de los mejores promedios y que le dieron un reconocimiento por eso. La felicité y le dije que yo de milagro había pasado tres materias. Los maestros en realidad me pasaron para no tener que regresar a sus clases. La noche pasó muy rápido a su lado, incluso olvidé que me había quedado de ver con mis amigos para que los llevara a su casa en mi coche. No me han querido contar cómo es que se fueron sin mí. Laura no me dejó que la llevara a su casa, porque claro, nos acabábamos de conocer. Terminé yéndome solo. Leer más…

Narración De Una Aventura Fantástica

24 noviembre 2010 6 comentarios

El sol resplandecía en lo alto, así que el termómetro tenía trabajo ese día. Bueno, siempre lo tiene, pero hoy trabajaba más porque la temperatura superaba los 25° C. Y es que el frío a veces lo deja trabajar “a fuego medio”. Pero no hoy.  A penas y había viento, pero donde yo estaba no se podía apreciar. Sólo lo notaba por las hojas de los árboles, que se movían repentinamente, disfrutando de su ir y venir por acción del fluido que a veces silbaba, embelleciendo cada situación con aquel sonido pegajoso, sonido versátil, que también podía aterrorizar en los momentos más sombríos. Pero, ¿cuál sombra ese día de sol?

La música resonaba fuerte en mis oídos. Prefería eso a escuchar cualquier tontería de alguna de las muchas personas que me rodeaban en ese momento, o escuchar el rumor de alguna máquina, o alguna barra torciéndose. Incluso, era posible que me estuviera evitando escuchar que mencionen de alguna forma extraña a la madre de alguien, algo como: “Oye, eres el primogénito de una mujer de dudosa reputación… (Creían que diría la grosería, ¿no?), o cualquier cosa así. Prefería hundirme en la revoltura de mis pensamientos, ahogarme en las ondas sonoras emitidas desde el reproductor mp3, a través del cable de cobre, directo a los pequeños auriculares que ocupaban mis orejas.

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Sintonía

30 septiembre 2010 7 comentarios

El viento entra por la ventana. No puedes darte el lujo del aire acondicionado. Un pequeño ventilador apoya a la ventana en su intento de refrescar a esa habitación. Y lo necesitas. El calor no te permite pensar. Aunque en ese momento te beneficiarían más otras cosas, tú continúas con la idea de que el ventilador disipará los problemas en el aire que sopla. Agradeces que el calor no sea sofocado, que te permita al menos tener momentos de frescura que te da la oportunidad de aún tener un poco de cordura.

El agua se calienta en la estufa, en una pequeña olla que ha sido parte de tu vida desde aquel día que requeriste de un poco de café, un poco de energía, un poco de capacidad para resistir mejor los embates del día a día. Pero has cambiado tu bebida caliente, ahora prefieres el té, intentas relajar tus nervios, conservar la calma que crees te permitirá desarrollar ideas. –

-¿Será muy raro que yo caliente agua en este día?- te preguntas, oyendo el eco de tu propia voz en la soledad, contestándote únicamente el tic-tac del reloj. -A quién le importa- terminas por decirte, recalcándote a ti mismo la soledad en la que te encuentras.

Marca las cinco de la tarde el reloj y te das cuenta de todo el tiempo que ha pasado desde que decidiste que tenías que hacer algo nuevo. La radio encendida confirmaba el tiempo. La radio. “¿Prendí la radio?” piensas. No existe un recuerdo de eso en ti. Pero es la única explicación. Nadie más pudo prenderla. “¿Fantasmas? ¡Ridiculeces!” suena en tu mente.

El sillón está un poco hundido en medio.  Cualquiera podría notar dónde has estado. Pero no importa, tu único testigo es un saxofón. Tu único amigo, además de tu máquina de escribir. Lo tomas con las manos y lo colocas en posición. Parece surgir algo, así que apagas la radio.

-¿Será la canción que estaba escuchando?-te preguntas temeroso, no puedes soportar más plagios.

Comienzas a soplar…

“Algo me falta”, piensas, “la inspiración solía ser mi amiga. Las ideas salían por exceder la capacidad de mi mente de retenerlas. Necesito experiencias nuevas, quiero…”

A penas una nota y descubres que es inútil. La idea no fluyó hacía los dedos. Vuelves a concentrarte en tu té. Regresas a ese estado pasivo en el que has estado los últimos tiempos. Regresas a meditar, a repensar tu vida, regresas a aquella canción de Pink Floyd que te habla sobre el paso del tiempo por la vida. “Ya saldrá algo” dices para ti, sabiendo que bien puede ser una de las más grandes mentiras que te habrás dicho en toda tu vida, tu vida llevada al borde del desastre, decepciones que te han marcado, indecisiones, dudas, que se conjugan con los anhelos, los sueños, los ideales, en una especie de rara infusión agridulce, líquido amargo con un toque de azúcar, mezcla horrorosa de ilusión y decepción.

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Proceso (Relleno 2, tal vez) (Incluso podría poner “Add the title here”)

1 agosto 2010 5 comentarios

...¿qué tiene que ver?...Hoy tenía ganas de escribir. Creo que la debo un poco a que volví a ver la película “La ventana Secreta”, esa en la que Johnny Depp es un escritor que al parecer está pasando un “bache creativo”, un divorcio… bueno, ustedes lo saben mejor que yo, si es que ya la vieron claro, si no, ya tendrán oportunidad de verla.

Entonces me dije: “debería escribir algo”, así  que comencé a buscar una idea en lo más recóndito de mi mente. Sin embargo, estos días he sentido un vacío de ideas tan grande que pienso que mi vida se va a terminar. Bueno, he tenido ideas, pero comienzo a tenerlas e inmediatamente prefiero desistir de ellas, ya que son las mismas que he tenido de un tiempo para acá. ME dije: “bien, de nuevo estás en plan de querer esconder tu persona y tus sentimientos en una especie de historia truculenta sobre algún tipo con problemas  mentales, o una melosa historia de amor, una historia como la que te gustaría vivir, pero sabes que no pasará por lo pronto, ya que eres una especie de idiota que pretende             que pase sin más. Lindos sueños los tuyos. Mejor busca otra cosa, trata de encontrar algo más como de espías, una situación de guerra, o algo por estilo. Varía tu estilo, ya que se te acaban las ideas de locos, o bien, se parecerán tus historias entre sí, tanto que la gente que las lea (que de por sí es poca, ¡perdedor!) pensará que sólo les cambias el título. Inténtalo, tú, pedazo de…”.

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Medita esto

23 julio 2010 4 comentarios

La luz que rodea tu aura brilla tanto, pero no ilumina. Así tu alma que denota brillo pero no lo muestra. Qué vergüenza da la falta de espíritu que demuestras. El poco carácter que llegas a tener. La inmundicia de virtud que aclamas a gritos tener.

Está claro que resaltas entre esos sórdidos. No vives para ellos. No eres de ellos. Sobresales porque eres más, más, mucho más que todos ellos. ¿Por qué, entonces, caes de golpe a su nivel? Entremezclando su basto (que no vasto) nivel de cultura y valores con tu pureza e inocencia.

Estás pudriéndote, muriendo. Deshaciendo tu virtud para llegar a un paroxismo del que no saldrás. Te incitan para que vayas a su antro, donde se cometen las injurias cruentas de las que se te ha hablado y de las que poca gente toma mucho en cuenta.

Ten cuidado, no caigas en sus zarpas, no cometas la peor estupidez de tu vida. Protégete de los idiotas, de esos imbéciles que llegan dando su pobre, inconsistente y hueco sermón. Palabrería sin sentido que hipnotiza, creando una inconsistencia entre su hablar y su accionar.

No estoy feliz ni triste, vive como te dé tu gana, pero no caigas en trampas de unos fulanos ineptos, unos charlatanes embaucadores. Llegan, toman lo inapropiado y se marchan sin hablar. No les interesas tú, tu ser completo, físico, mental y espiritual.

Mira por ti misma, con tus propios ojos. Ellos reclaman que no son de tu nivel, los has oído. Entonces ¿Por qué sigues cayendo? Teniendo muchísimos ejemplos que ves, teniendo todos esos ejemplos estúpidos ¿Por qué quieres seguirlos? No debes hacerlo, has visto el camino que siguen, terminan penando con algo que debe ser de gozo y alegría.

Dios maldiga por cuatro generaciones a aquel que atreva borrar tu decencia sin el verdadero consentimiento que se debe tener. Sea maldito él y su descendencia, ardan de horror aquí y en el infierno. Que tema por su vida, que será corta, muy corta. Vivirá entre penurias, gritará y nadie lo escuchará, aclamará al cielo, pero no habrá nadie allí para responderle. Estará solo, penándose, y sabrá por qué sufre así. Caerán tormentos sobre él, llorará, implorará que sus penas se agoten para seguir viviendo en sus placeres. No lo hará. Que esto sea un juramento y que así se cumpla.

Piensa bien todos tus actos.

Relleno

10 julio 2010 11 comentarios

Hoy (ayer) el atardecer es nublaEl atardecer nublado...do. Por alguna extraña razón, repentinamente siento que extraño ver el Sol en su camino hacía iluminar el otro lado del mundo.

Las nubes de lluvia cubrían al Sol, lo escondían como si nadie mereciera verlo. Yo miraba hacia el cielo, buscando aunque sea un escurridizo rayo de Sol, un pequeño resplandor que corrió entre las nubes grises, que lucían tristes allá, solas en el cielo inmenso.

Repentinamente, siento agua en la cabeza. Pero nada caía frente a mí. Pensé mal y creí que pudo haber sido un pájaro cantor, pero di gracias al Ser Supremo porque la lluvia ya había comenzado.

Continué mi camino tranquilamente mientras todos los histéricos corrían en busca de un techo que protegiera sus débiles organismos de la bendición que caía a nosotros. Olvidé mi pensamiento anterior sobre el Sol y simplemente me detuve a mirar a mi alrededor. Todo lucía tan bello.  Suspiré y seguí caminando, debajo de la lluvia que parecía interminable.

(Les dije que era relleno…)

Verde Mágia.

29 junio 2010 6 comentarios

Me estaba tragando el llanto, sentía que si hacia ruido alguien me podía escuchar, podría ser asesinada. Tenía frío y aunque me viera sola, me sentía observada.

Los árboles estaban tan altos que parecía casi un sueño, todo era verde. Miraba a mis alrededores aterrada, sin querer mirar en realidad, me preguntaba una y otra vez en dónde estaba y no podía entender.

Mis ropas estaban sucias, enlodadas, al parecer había caído una fuerte tormenta antes de que despertara de ese extraño transe, mis uñas tenían mugre y yo simplemente seguía sin entender, luego por fin escuche algo. Parecía un búho a lo lejos, empezó a oscurecer. Sentí miedo, más del que ya sentía antes.

Entonces ahora si rompí en llanto, no me pude contener, luego, unas pisadas entre los charcos que cubrían la tierra, parecían acercarse hacia mi. No sabía que hacer, estaba petrificada.

Eso, que se acercaba hacia mi, se detuvo entre los árboles de manera que yo no pudiera verlo pero él si a mi.

Agache la cabeza, cerré los ojos con fuerza, apreté los puños y susurré para mí –no, por favor, no lo hagas, no lo hagas, no lo hagas-, luego abrí los ojos como si algo me hubiera obligado a hacerlo, se reflejaba en ellos el verdadero terror, un hombre (si pudiera llamarle así), con aspecto de payaso, el doble de alto que yo, con una mirada maléfica, intimidante y con una sonrisa siniestra, cargando a un diminuto ser que parecía una mujer con alas en una jaula.

Me quedé estática, no me moví de la posición en la que estaba desde un principio, lo único que cambió fueron mis ojos abiertos, negados a parpadear aunque fuera por un segundo, y era un silencio total a mi alrededor, probablemente lo único que se pudo haber escuchado en aquel bosque raro, sería mi corazón con ritmo de pánico resguardado. Imaginé que mientras latía, ese ser horripilante lo saboreaba, pensé que quería sacármelo de golpe con sus garras para devorarle aún con vida.

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