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Artículos etiquetados y‘Cuentos’

La gran noticia, o cómo la cocina y la música pueden llevarse bien

26 marzo 2011 3 comentarios

Hace mucho tiempo, cuando los dragones aún rondaban los bosques y el suelo pavimentado de paja, vivía una hermosa mujer llamada Marla. Era la quinta hija del panadero.

Marla pasaba el tiempo cantando a las afueras de la muralla. Su voz era extraordinaria, pero no podía cantar en público, le daba muchísima verguenza aún pensarlo. Su padre la regañaba cada vez que ella salía ya que le decía que era muy peligroso que saliera sin nadie que la acompañara.

Un día, mientras Marla cantaba escuchó una carroza acercarse, se asustó, se calló y se escondió detrás de un arbusto par que no la vieran (¿o fue por el susto que se cayó detrás del arbusto?). Era una Carroza Real, y logró distinguir las siluetas del lord y su esposa. Nadie hablaba y Marla, por miedo a que la llegaran a ver, parecía una madona tallada en mármol.

mapa de StaffordParecía una eternidad el tiempo que se tomaba bara que la carroza se perdiera de vista. Y para cuando por fin lo hizo, Marla había perdido la ganas de seguir cantando. Cuando iba de camino a su casa, notó que todos estaban limpiando las calles y adornando sus casas. El Lord traía buenas nuevas: El príncipe iría hasta Stafford a celebrar los treinta años de reinado de su padre. Y para celebrar pidió que el hijo mayor de cada familia preparara un espectáculo.

El panadero tenía sólo hijas, así que preguntó qué se debía hacer en su caso, y le dijeron que no importaba, pero que para ese día sus panes deberían ser los mejores que hubiera hecho antes. Y el panadero se preocupó mucho, ya que estaba muy viejo y no tenía a quién heredarle el nombramiento de panadero. Sus habilidades para hacer el pan había bajado desde que los temblores llegaron a sus manos.

Mandó llamar a sus hijas y les contó todo lo sucedido, y Marla, que había visto muchas veces a sus padres hacer el pan, dijo que ella podía hacer el pan desde ese día y dejar que su padre descansara de su oficio. El padre se negó rotundamente y la castigó por decir eso. Marla intentó convencerlo, pero el padre seguía negandose.

Al día siguente, muy temprano en la mañana y antes de que saliera el sol, Marla bajó a la cocina para prepara la masapara hacer toda clase de panes, dulces, salados, crujientes y blandos y en todos tamaños y formas. Los hornos estaban rebozando y cuando el padre despertó había un olor que impregnaba toda la casa, bajó y vio la mesa llena de canastos con panes listos para venderse. Cuando se enteró que Marla había sido la cocinera la mandó encerrar a su cuarto por desobedecrle.

Como no había sobrado harina, el padre tuvo que vender los panes que Marla había hecho, no llegó a vender todos, pero sí una gran cantidad de todos los que tenía. Cuando estaba a punto de irse a dormir escuchó que tocaban la puerta. Al abrirla vio a varias personas y todas lo felicitaron diciéndole que si seguía haciendo así los panes, el príncipe se pondría muy contento en su visita.

Después de razonar, el padre le quitó el castigo a su hija y le permitió trabajar con él en la cocina.

Laura

7 enero 2011 2 comentarios

9.8m/s2, la velocidad que va tomando un cuerpo en caída libre. Te tenía en un pedestal, en lo más alto de mi vida, pero ahora vas cayendo y nada te detiene.

Esta historia fue efímera, no duró lo que creía. Mi vida entera.

Conocí a Laura el día de mi graduación. Pasamos toda la universidad sin hablarnos, íbamos a diferentes clases. Probablemente la habría visto un centenar de veces, pero nunca habíamos hablado. Hasta ese día. La vi sentada en un rincón, platicando con sus amigas, tomé la fuerza necesaria para invitarla a bailar, y no fue hasta que se puso de pié que me di cuenta de toda la valentía que se necesitaba para hacer eso.

Llevaba un vestido sencillo, comprado para la ocasión. No llevaba tacones, como suelen llevar las otras mujeres, en cambio usaba unas sandalias que parecían hechas a mano, y en el pelo tenía una diadema blanca, como su piel, que le recorría el cabello hacia atrás, dejando ver sus ojos negros, en combinación con sus cabellos, que después de acostumbrarme a ellos, los describo como los hilos de seda más finos de hayan existido.

Sé bailar poco, pero creo fue por la ocasión que mis pasos fluyeron como si yo fuese una marioneta controlada con hilos invisibles, dirigiendo a Laura, que acababa de decirme su nombre en un parón musical.

Después de un largo rato de bailar, y un poco cansado de los pies, salimos al jardín a tomar aire. Nos sentamos en una banca y me contó que había sido uno de los mejores promedios y que le dieron un reconocimiento por eso. La felicité y le dije que yo de milagro había pasado tres materias. Los maestros en realidad me pasaron para no tener que regresar a sus clases. La noche pasó muy rápido a su lado, incluso olvidé que me había quedado de ver con mis amigos para que los llevara a su casa en mi coche. No me han querido contar cómo es que se fueron sin mí. Laura no me dejó que la llevara a su casa, porque claro, nos acabábamos de conocer. Terminé yéndome solo. Leer más…

Narración De Una Aventura Fantástica

24 noviembre 2010 6 comentarios

El sol resplandecía en lo alto, así que el termómetro tenía trabajo ese día. Bueno, siempre lo tiene, pero hoy trabajaba más porque la temperatura superaba los 25° C. Y es que el frío a veces lo deja trabajar “a fuego medio”. Pero no hoy.  A penas y había viento, pero donde yo estaba no se podía apreciar. Sólo lo notaba por las hojas de los árboles, que se movían repentinamente, disfrutando de su ir y venir por acción del fluido que a veces silbaba, embelleciendo cada situación con aquel sonido pegajoso, sonido versátil, que también podía aterrorizar en los momentos más sombríos. Pero, ¿cuál sombra ese día de sol?

La música resonaba fuerte en mis oídos. Prefería eso a escuchar cualquier tontería de alguna de las muchas personas que me rodeaban en ese momento, o escuchar el rumor de alguna máquina, o alguna barra torciéndose. Incluso, era posible que me estuviera evitando escuchar que mencionen de alguna forma extraña a la madre de alguien, algo como: “Oye, eres el primogénito de una mujer de dudosa reputación… (Creían que diría la grosería, ¿no?), o cualquier cosa así. Prefería hundirme en la revoltura de mis pensamientos, ahogarme en las ondas sonoras emitidas desde el reproductor mp3, a través del cable de cobre, directo a los pequeños auriculares que ocupaban mis orejas.

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Sintonía

30 septiembre 2010 7 comentarios

El viento entra por la ventana. No puedes darte el lujo del aire acondicionado. Un pequeño ventilador apoya a la ventana en su intento de refrescar a esa habitación. Y lo necesitas. El calor no te permite pensar. Aunque en ese momento te beneficiarían más otras cosas, tú continúas con la idea de que el ventilador disipará los problemas en el aire que sopla. Agradeces que el calor no sea sofocado, que te permita al menos tener momentos de frescura que te da la oportunidad de aún tener un poco de cordura.

El agua se calienta en la estufa, en una pequeña olla que ha sido parte de tu vida desde aquel día que requeriste de un poco de café, un poco de energía, un poco de capacidad para resistir mejor los embates del día a día. Pero has cambiado tu bebida caliente, ahora prefieres el té, intentas relajar tus nervios, conservar la calma que crees te permitirá desarrollar ideas. –

-¿Será muy raro que yo caliente agua en este día?- te preguntas, oyendo el eco de tu propia voz en la soledad, contestándote únicamente el tic-tac del reloj. -A quién le importa- terminas por decirte, recalcándote a ti mismo la soledad en la que te encuentras.

Marca las cinco de la tarde el reloj y te das cuenta de todo el tiempo que ha pasado desde que decidiste que tenías que hacer algo nuevo. La radio encendida confirmaba el tiempo. La radio. “¿Prendí la radio?” piensas. No existe un recuerdo de eso en ti. Pero es la única explicación. Nadie más pudo prenderla. “¿Fantasmas? ¡Ridiculeces!” suena en tu mente.

El sillón está un poco hundido en medio.  Cualquiera podría notar dónde has estado. Pero no importa, tu único testigo es un saxofón. Tu único amigo, además de tu máquina de escribir. Lo tomas con las manos y lo colocas en posición. Parece surgir algo, así que apagas la radio.

-¿Será la canción que estaba escuchando?-te preguntas temeroso, no puedes soportar más plagios.

Comienzas a soplar…

“Algo me falta”, piensas, “la inspiración solía ser mi amiga. Las ideas salían por exceder la capacidad de mi mente de retenerlas. Necesito experiencias nuevas, quiero…”

A penas una nota y descubres que es inútil. La idea no fluyó hacía los dedos. Vuelves a concentrarte en tu té. Regresas a ese estado pasivo en el que has estado los últimos tiempos. Regresas a meditar, a repensar tu vida, regresas a aquella canción de Pink Floyd que te habla sobre el paso del tiempo por la vida. “Ya saldrá algo” dices para ti, sabiendo que bien puede ser una de las más grandes mentiras que te habrás dicho en toda tu vida, tu vida llevada al borde del desastre, decepciones que te han marcado, indecisiones, dudas, que se conjugan con los anhelos, los sueños, los ideales, en una especie de rara infusión agridulce, líquido amargo con un toque de azúcar, mezcla horrorosa de ilusión y decepción.

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Aburrimiento Romántico

30 mayo 2010 9 comentarios

El aburrimiento se notaba hasta en su rostro, un rostro con algunas ojeras apenas notorias, pero perceptibles a"Extraño Romanticismo" cualquiera que le pusiera siquiera un minuto de atención. Su cabello a penas de notaba ordenado y se podía incluso llegar a creer que no se había bañado, ya que proyectaba una imagen enferma. Lucía un rostro sombrío, con la mirada perdida y su cabeza tan llena de pensamientos, que ninguno se sentía real, ninguno podía ser analizado, por lo que la sensación de mente en blanco era terriblemente grande, tanto que el sentimiento de estupidez, poca valía y carencia de sentido de vida se agolparon y provocaron en sus ojos un efecto brilloso al contacto con la luz.

La oscuridad de sus aposentos era interrumpida en la puerta por una luz proveniente del pasillo y por la ventana algunos pequeños rayos de luz de alumbrado público (una luz amarilla que hasta calaba en la frente y causaba mal sabor de boca) se filtraban por la fina cortina, y profanaban su recinto de amargura, soledad, decepción, espesa oscuridad que reflejaba todo lo anterior y sobre todo, aburrimiento atroz, que momentáneamente se olvidaba  con canciones tontas de la adolescencia y juegos que confirmaban aún más su soledad, pero que al volver la mirada, el aburrimiento volvía y lo invadía completamente, sin que él pudiera hacer algo.

Hace algún tiempo todo le parecía simple, girar su cabeza y ver las maravillas de un mundo fantástico, resolver los problemas y continuar, seguir con una sonrisa sincera en su rostro y su corazón. Sentirse en la cima, sentir el viento en su rostro mientras prácticamente volaba sobre todo lo demás, nada parecía ser tan grave, nada podía detenerlo, al menos eso creía él.

En ese momento ya no importaba, pasó, descubrió que realmente algo lo podría detener, algo podría impedir su avance feliz por la vida, la seguridad era la gran ausente de la historia de su vida.

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Situación Actual

10 mayo 2010 2 comentarios

Interesante.

Las cActualidadosas siguieron un curso relativamente esperado. No creí que pudiera pasar realmente, pero así fue, lo previsto, o parte de ello, resultó ser así. Sin más. Al principio creí que lograría algo diferente, que el poco esfuerzo que hice iba a dar frutos muy grandes. Y no, sólo me llevaron a una intranquilidad primera, y después a una paz no muy profunda, pero a resumidas cuentas, era paz. Y después, la palabra que remarqué en aquel escrito lo describe casi a la perfección, como si esta hubiera esperado que algo así pasara sólo para nombrarlo, sólo para describirlo: nada. Quedo en una simple, mísera, burda y llana nada. Y ahora las dudas volvieron, no tan fuertes como ahora por que cierta certidumbre se clavó en nuestros corazones, es más una incertidumbre de mera desconfianza basada en los hechos, hechos que nos carcomen por dentro hasta que nuestras entrañas añoran haber hecho algo distinto.

Sólo espero que después de esto obtenga una respuesta, espero que la verdadera estabilidad tome lugar después de esta extraña tormenta intermitente, espero haber aprendido algo, que la luz de la lección que hay para nosotros cada día que pasa, me deslumbre hasta dejarme ciego,  sólo que mi verdadera felicidad comience y que los baches que existan después en el camino los pueda superar sin tanto drama como el actual. Sólo espero una respuesta casi absoluta sobre lo que debe suceder. Sólo espero sonreír a todo de nuevo, como solía hacerlo en aquel tiempo en que todo parecía estar frente a mí, que sólo tenía que escoger al azar, ya que todo en ese estante de la vida, lo que escogiera, me hubiera hecho sonreír.

Sólo espero ser feliz.

(Para seguir llenando espacio, esto si se llama bloqueo de escritor…)

El espejo.

28 abril 2010 5 comentarios

Postrada frente al espejo, con la cara pálida, demacrada, lágrima tras lágrima sin parar, en realidad su cara había estado color roja casi púrpura minutos atrás cuando parecía que la furia le salía hasta por las orejas, pero ya se había agotado, después de una larga jornada de llanto, gritos y golpes a la pared, ahora sus labios estaban secos. Y seguía mirándose en el espejo, notando como sus ojos eran la máxima expresión de angustia, desesperación, tristeza, mas que nada tristeza, estaba devastada, con el corazón partido, con el alma perdida, con las esperanzas tiradas por ahí, en algún rincón… y mantenía su postura de pie frente al espejo, ingenua, tratando de encontrar respuestas, intentando comprender por qué no era capaz de encontrar soluciones y se enfureció aun mas al darse cuenta que su estúpido intento de encontrar algo mirándose al espejo no serviría en lo absoluto, entonces, empuño su mano, la lleno de fuerzas sacadas de quien sabe donde y dio un golpe firme y directo. Los vidrios salieron volando, la sangre recorrió sus dedos y resbalo sobre ellos para bañar el piso. Ella siguió su rumbo hacia la alcoba pero enseguida noto que estaba herida, así es que regreso a echarse un chorro de alcohol de la manera mas brusca y se mal enrrollo una venda, como si le estuviera haciendo un favor de mala gana a alguien más, entonces continuo su camino que había dejado a medias, entro a su habitación por las llaves, un suéter que no le cubría siquiera del viento y sus gafas.

Entonces así iba ella por las calles, pretendiendo que los demás se tragaran su cuento de que llevaba una vida normal, sonriéndole a la florista, al panadero y al vecino de enfrente siendo que ellos notaban lo mal que se veía pese a sus gafas que cubrían esos ojos vidriosos, inclusive el labial rojo rebasaba los limites de sus labios, ya ni porque el suéter no tenia congruencia estando mal abrochado, el botón con la ranura incorrecta, ella fingía haberse peinado, el cabello recogido sin embargo desparpajado, caminaba como si disfrutara cada paso que daba lo que la convertía en una gran mentirosa con apariencia de loca.

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Un pequeño cuento.

18 marzo 2010 2 comentarios

Había una vez un hombre lleno de fama y fortuna, reconocido internacionalmente, y locamente enamorado de su esposa. Vivían felices viajando al rededor del mundo, conociendo gente nueva y visitando a amigos viejos.

Un día la muerte llegó a la feliz pareja y tuvo que decidir entre uno de los dos. La mujer fue la desafortunada, dejó todo atrás y se marchó para no volver. El hombre, decepcionado decidió regresar a sus orígenes para darle, indirectamente, un tributo a su difunta esposa.

Años después, optó por continuar con su vida amorosa y no estancarse en la memorias de su linda esposa. Fue entonces cuando una joven modelo lo conquistó. Tuvieron una gran boda, todos estaban muy contentos, hasta que, seis años después se divorciaron y Paul le tuvo que pagar 48MDD.

Y vivieron felices y comieron perdices.

IMPACIENCIA.

18 marzo 2010 3 comentarios

Estaba sentada en una incomoda silla, ubicada en un frío pasillo, escuchando el sonido que producían las manecillas del reloj al moverse segundo a segundo, mis manos sudaban y tal vez esto allá sido por el hecho de que las tenia juntas la mayoría del tiempo mientras esperaba, como si estuviera rezando. Mis piernas temblaban a pesar de mi fallido esfuerzo de controlarme porque nadie mas lo notara, nadie de los tantos que compartían conmigo un espacio en el pasillo, estaba pálida, sentía un nudo en la garganta, quería por todos los cielos salir del lugar tan solo un instante para fumar un cigarrillo y de esta manera ver si lograba tranquilizarme, pero no podía, era como si mi cuerpo se hubiese hecho mas pesado, tanto que me impedía tener la capacidad de moverme.

Todos estaban quietos en el lugar, no se oía ni una emisión de voz, al parecer el ambiente estaba tenso, y cómo no lo iba a estar sabiendo que éramos rivales, estábamos compitiendo, todos queríamos lo mismo y de eso mismo que queríamos no había para todos, en realidad, solo uno seria el victorioso, solo uno de entre los diez que estábamos ahí tendría la dicha de gritarle al mundo que hizo sus sueños realidad. Leer más…

Al cerrar los ojos.

30 enero 2010 4 comentarios

-¿frecuenta problemas al dormir?-

-No, es decir .. si se refiere a insomnio al decir “problemas al dormir”, no; pero por otro lado,- miré hacia la ventana y pensé en una buena manera para hacérselo saber sin que se precipitara a enredarse sin lograr entenderme algo siquiera y continué -por otro lado ¿pueden denominarse problemas para dormir una serie de sensaciones que presento al entrar en ese trance? y cuando digo trance me refiero a dormir-.

-Eso depende, especifique que sensaciones presenta-, tomó su termo con café, lo meneo y bebió un poco.

-Disculpe antes de continuar ¿puedo pedirle un favor?, no haga eso con su termo porque siento que estamos jugando al detective que interroga al ladrón-.

Puso cara de sarcástico pero enseguida volvió a sonreír, -claro que sí, lo que sea para que se sienta cómoda, ahora bien, continuemos, ¿qué sensaciones presenta al dormir?-.

-Lo primero es ..- guardé silencio por tres segundos y seguí, -lo primero es.. que mi respiración comienza a bajar lentamente al igual que los latidos de mi corazón, entonces cierro los ojos y me percato de algunas visiones-.

-oh bueno, eso es normal, no hay nada de que preocuparse a eso es a lo que le llamamos soñar y no se si ha oído hablar de Freud y las teorías de.. – Lo interrumpí un poco exaltada y le dije -Disculpe, no he terminado, ¿me permite?, es exactamente a lo que me refiero, cada vez que quiero entablar una conversación con alguien acerca de mi misteriosa vida terminan precipitandose a no entenderme o basarse en las cosas más básicas haciéndome quedar como una patética mujer con retraso mental. Ahora bien, se supone que usted es mi terapeuta, si no puedo expresarme abiertamente con usted, ¿entonces eso significa que estoy perdida?-.

-No, no, para nada, tiene mucha razón, disculpe usted mi imprudencia para responder, prosiga, yo la escucho con atención-.

-Bien y disculpe usted mis alteraciones tan drásticas, continúo, por las noches, al cerrar los ojos, se supone que debo de estar dormida y de verdad que lo estoy.. pero el detalle es que puedo sentirlo, digo, cuando uno duerme esta inconsciente ¿no es así?, pues en mi caso no, cuando duermo se exactamente que es lo que pasa en mi exterior, puedo escuchar la lata que tira el gato al pasar por la ventana del vecino de a lado, puedo saber si un mosquito se para en mi nariz y al mismo tiempo estoy presente en la otra dimensión, a donde se va cuando uno duerme; puedo ver cosas que no imagino, sino que más bien, llegan a mi subconsciente y me las presenta en forma de “sueños”, así, llegan instantáneamente sin que lo piense, pero en esos sueños yo estoy presente, dígame ¿se puede estar en dos lugares al mismo tiempo?, me refiero a dimensiones paralelas-

Lo dejé al parecer con una duda muy grande al mencionarle todo eso, pero el me dejó con otra duda más grande aún al ver la cara que puso enseguida de que termine de hablar ¿ahora creerá que estoy loca, exactamente igual que los demás?, ¿le habrá sucedido algo similar? ó ¿por qué esa cara de sorpresa?, me intrigaba demasiado y esperaba con ansias saber cual iba a ser su opinión enseguida.

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