Carta a un loco
¿Por qué habría de importarte tanto? ¿No has aprendido? Absolutamente nada en este mundo está seguro. Y lo sabías entonces, lo sabes aún más ahora, y lo sabrás siempre. Está bien, está permitido y es importante que imagines cómo serían las cosas, que valores tus posibilidades, que sueñes con eso. Pero perdiste el tiempo. Concuerdo contigo, es difícil arriesgarse de esa forma, y más siendo como eres de inseguro, más sabiendo que el temor de perder estará siempre presente en todas tus acciones, hasta en las más sencillas.
¿Por qué habría de importarte tanto? Prácticamente, no perdiste algo. No era tuyo, no lo tenías, no podías decir que tu mano lo portaba en su palma, no podías afirmar que estaría ahí para ti cuando lo necesitases. Y aquí estás de nuevo, jugando al escritor dolido, al bohemio solitario, al músico incomprendido, al hombre destrozado.
Entiendo. Veo lo que te pasa. Tu memoria es muy frágil, no porque no pueda llevar toda esa carga que tiene y que aun así puedas agregar algo más, si no que es traicionera. Se quiebra con el simple pensamiento, con visualizar una imagen similar a otra que lleva guardada en su saco lleno de charlas, burlas, errores, estupideces. Actúa como si le hubieras pedido que reconociera la situación, como si su sistema de reconocimiento tuviera patrones grabados.
