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Archivo para 12 enero 2012

Escribir

12 enero 2012 1 Comentario

Escribir. ¿Por qué se vuelve tan complicado cuando más lo necesito? Cada día escribo dos o tres líneas que salen de mi pensamiento. Entreno, practico, palabra por palabra voy escribiendo y la hoja se va llenando. ¿Cuál palabra encaja mejor? ¿Cómo organizo mi texto? ¿Debería ya saltar de párrafo?
Acabo de hacerlo. Siguen saliendo ideas pero ninguna tiene lógica y no puedo encontrar el lugar donde quepa es frase que tanto quiero escribir. Empiezo con frases coordinadas, punto tras punto. Frases secas, directas y llanas; luego, las frases subordinadas, el texto se llena de comas, una tras otra, sin cesar, parece que nunca se detendrán, pero al final lo hacen. ¡Punto!
Otro parrafo sin ninguna historia, autorreferente. Metalinguística. Un párrafo que habla de signos ortográficos ¿habrá en alguna parte signos de interrogación? ¿Habrá de admiración? ¡Ambos! Pero tampoco puedo olvidarme de los guiones, comillas y puntos y comas. ¡Necesito puntos y comas!
Hacer una lista es lo más sencillo para poder usar correctamente los puntos y comas (¡Pero qué complejidad!). Cambios bruscos de tema, eso es lo que diferencía un párrafo del otro. Esa regla fue hecha para romperse. Hay, en cambio, otras reglas inquebrantables: La ortografía, la gramática general, el uso de un solo tipo de narrador y sobre todo hacer que las frases concuerden y todas terminen como se patata. (Chiste viejo, lo sé).
¿De dónde puedo sacar inspiración? ¿Dónde está mi musa que se supone me muestra lo que debo pensar y el camino que la tinta debe seguir? Un momento ¡Pero si esto lo escribo sin tinta! ¿Para qué quiero ya a esa musa?
¡Espera! ¡No he dicho nada! ¡Vuelve! ¡Te necesito! ¡Sientate a mi lado, hablemos un rato y calmemos las cosas entre nosotros!. Otra vez lo volví a echar a perder, claro, siempre soy yo el que se equivoca. Palabras y más palabras. ¿Qué es lo correcto? ¿La pluma es más fuerte que la espada? ¿O los hechos dicen más que las palabras?
Otro párrafo, al parecer ya voy a terminar, mis textos ya no son tan largos. Preguntas y más preguntas me van llenando la -cada vez más tonta- cabeza, entrando a rincones que ni yo mismo sabía que tenía, creando temores que ni a mí se me ocurrirían. Al parecer si logré escribir algo. Cosas sin sentido, pero puede valer aunque sea muy poco.
Último párrafo. El texto va muriendo. Bajo mi tono al leer estas últimas palabras. Lento… cada vez más lento… El clímax ha pasado. Después de este desenfreno de letras solo queda revisar si todo está bien escrito… ¿Hay algo que sobre? ¿Un nexo que falte? Siempre termina saliendo algo después de publicar… Y así… con tranquilidad… termino.

Cool grey 11, que no 11c

3 enero 2012 5 comentarios

Decidí darme licencia de hacer este escrito más ligero, sin tanta pompa, y de un modo más parecido al lenguaje oral que al escrito… bah! ya ni para qué hago introducción.

Tiempo atrás vivía días grises, irreconocibles. Soñaba -si es que lo hacía- con un día en el que esto cambiara, pudiera ver el mundo con otros ojos y pudiera conocer lo que es la vida desde otro ángulo. Ahora, gracias a ti esos días grises siguen existiendo, pero ya sé que son del Pantone Cool Grey 11, y sobre ver el mundo con otros ojos, prefiero quedarme con los míos, gracias :-)

He reescrito esta frace muchas veces, tantas que ya perdí la cuenta, y como no quero dejar este escrito en borradores continúo:

…Jack Daniels y cosas así. Pero no todo trata de eso, también hemos tenido malos ratos, pero hemos sabido superarlos, unos más que otros, pero al final supimos controlarlos. A veces, también, me pongo muy poético y hago frases raras, la mayoría cursis o rozandó más allá de eso. Pero esa es mi forma, y así es como me expreso.

Ese cliché tan común de “no hay palabras para expresar lo que siento” no me viene a cuento. Sé muchísimas formas para decírtelo, pero esas solo te las digo a solas. Sabines bien decía:

Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: “qué calor hace”, “dame agua”, “¿sabes manejar?”, “se hizo de noche”… Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho “ya es tarde”, y tú sabías que decía “te quiero”.

Nee, no es cierto, no conozco palabras para decir cómo me siento. Aún así puedes entender este lenguaje tan mezclado que tengo, una frase tan coloquial unida a otras dos o tres con ese idioma tan raro que es el de los letreros. Otra veces me llega el aire de barrios bajos y te hablo como parte del gueto y me sale cada cosa que comienza a darme miedo de terminar hablado así por siempre (¿o no mija?). La peor de todas viene cuando me sale ese ligero aire chilango y comienzo a hablar cual nacido bajando la Indios Verdes.

No creo que este escrito se parezca a algo que haya escrito antes, o por lo menos que me haya permitido publicar, y eso es lo que me has hecho, un monstruo. ;-)

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