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Archivo para 30 septiembre 2010

Sintonía

30 septiembre 2010 7 comentarios

El viento entra por la ventana. No puedes darte el lujo del aire acondicionado. Un pequeño ventilador apoya a la ventana en su intento de refrescar a esa habitación. Y lo necesitas. El calor no te permite pensar. Aunque en ese momento te beneficiarían más otras cosas, tú continúas con la idea de que el ventilador disipará los problemas en el aire que sopla. Agradeces que el calor no sea sofocado, que te permita al menos tener momentos de frescura que te da la oportunidad de aún tener un poco de cordura.

El agua se calienta en la estufa, en una pequeña olla que ha sido parte de tu vida desde aquel día que requeriste de un poco de café, un poco de energía, un poco de capacidad para resistir mejor los embates del día a día. Pero has cambiado tu bebida caliente, ahora prefieres el té, intentas relajar tus nervios, conservar la calma que crees te permitirá desarrollar ideas. –

-¿Será muy raro que yo caliente agua en este día?- te preguntas, oyendo el eco de tu propia voz en la soledad, contestándote únicamente el tic-tac del reloj. -A quién le importa- terminas por decirte, recalcándote a ti mismo la soledad en la que te encuentras.

Marca las cinco de la tarde el reloj y te das cuenta de todo el tiempo que ha pasado desde que decidiste que tenías que hacer algo nuevo. La radio encendida confirmaba el tiempo. La radio. “¿Prendí la radio?” piensas. No existe un recuerdo de eso en ti. Pero es la única explicación. Nadie más pudo prenderla. “¿Fantasmas? ¡Ridiculeces!” suena en tu mente.

El sillón está un poco hundido en medio.  Cualquiera podría notar dónde has estado. Pero no importa, tu único testigo es un saxofón. Tu único amigo, además de tu máquina de escribir. Lo tomas con las manos y lo colocas en posición. Parece surgir algo, así que apagas la radio.

-¿Será la canción que estaba escuchando?-te preguntas temeroso, no puedes soportar más plagios.

Comienzas a soplar…

“Algo me falta”, piensas, “la inspiración solía ser mi amiga. Las ideas salían por exceder la capacidad de mi mente de retenerlas. Necesito experiencias nuevas, quiero…”

A penas una nota y descubres que es inútil. La idea no fluyó hacía los dedos. Vuelves a concentrarte en tu té. Regresas a ese estado pasivo en el que has estado los últimos tiempos. Regresas a meditar, a repensar tu vida, regresas a aquella canción de Pink Floyd que te habla sobre el paso del tiempo por la vida. “Ya saldrá algo” dices para ti, sabiendo que bien puede ser una de las más grandes mentiras que te habrás dicho en toda tu vida, tu vida llevada al borde del desastre, decepciones que te han marcado, indecisiones, dudas, que se conjugan con los anhelos, los sueños, los ideales, en una especie de rara infusión agridulce, líquido amargo con un toque de azúcar, mezcla horrorosa de ilusión y decepción.

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Haiku(2)

10 septiembre 2010 8 comentarios

¿Cuál es tu juego?
no lo he comprendido,
explícamelo.

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Esquizotímico Leptosomático

3 septiembre 2010 3 comentarios

La locura es relativa. Las experiencias de vida van formando tu personalidad, pero no todo es vivir y dejar morir, sino que en nuestros genes e incluso en nuestra complexión se oculta el camino mental que acarrearemos toda la vida.

Me declaro leptosomático: alto, delgado, figura fina. Pero el problema viene al declararme también esquizotímico: introvertido, idealista, irónico. Con grandes probabilidades de desarrollar esquizofrenia.

En el plano cognoscitivo, el pensamiento del sujeto esquizotímico se caracteriza por el paso continuo de la abstracción tenaz y sistemática a la disociación y viceversa.

Cristina Dávila Pomar

Y es éste útimo punto el que me ha traído “loco” los últimos días. Desarrollo historias, pienso y creo ideas surreales. Estoy conciente de que el mundo no gira a mi rededor, pero eso no quiere decir que no tenga marca en mis conocidos.

Es común sufrir alguna vez algún delirio erotomaníaco, pero de allí a crear una historia absurda, con lujo de detalles e irla repartiendo como folletos para que todos se enteren, hay un gran trecho.

No sé si todo ocurra en mi cabeza. No tengo la más mínima idea si en verdad ocurre como yo lo veo o si mi cerebro me engaña y mueve las piezas de su lugar para seguir con esta paranoia.

Ser frío en un momento, para pasar a un romanticismo inmenso no es bipolaridad. La diferencia de el esquizotímico con el bipolar es que esto toma tiempo, se crea una idea creciente en la mente, se desarrolla y termina influyendo en todo lo que se hace.

Ser esquizotímico conlleva a ser o muy sociable, o demasiado inseguro para ni siquiera dirigirle la palabra a un extraño. Se es fiel a los ideales, sin que esto afecte tener la mente abierta. Una cosa es no cambiar la elección del menú de un restaurante que no cambiar nunca de mesa.

Ese es el estado en el que estoy y en el que debo aprender a vivir. Manteniendo una mentalidad sana, no crear tantas falsas historias y ver todo desde un punto de vista neutro para no comenzar a desarrollar una verdadera esquizofrenia. Todo esto lo digo en el momento en el que todavía tengo discernimiento para reconocer y diferenciar entre lo real y lo imaginario, cuando tengo la aptitud para hablar racionalmente.

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